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Parados:
Antonio Baragiola, Galetti, Osuna, Bregar
Fayó, Fernando y Pantanali
Sentados: Leyes, Montenegro, Bosi, Roba y Pairetti.
Los Comienzos
(Texto extraido de
TATENGUES .COM)
Los inicios datan
de principio de siglo, cuando un grupo de jugadores de fútbol inscriptos
en el Club Santa fe decide separarse de la institución y formar su
propia entidad deportiva. La primera cita es en un café ubicado en San
Martín, entre Tucumán y 1º Junta, pero por las serias intenciones
perseguidas deciden concretar la reunión en un domicilio particular de
calle Catamarca. Cayetano Bossi es quien sugiere la denominación inglesa
"United", y entre todos acuerdan adoptar los colores del Club Alumni:
la gloriosa camiseta Roja y Blanca, a bastones verticales (Pero
la realidad de iniciar rápidamente la participación en los torneos
locales obligo a los jóvenes dirigentes a utilizar una camiseta blanca
con cuellos y puños negros, hasta que se confeccionaran las verdaderas.).
El 15 de abril de 1907 sientan la piedra fundamental en casa de los
Baragiola (Catamarca al 2600, donde actualmente hay un garaje) y
Guillermo Drenner, integrante del grupo fundador, asume la presidencia.
Entre otras personalidades lo secundan: Cayetano Bossi, Belisario Alejo
Osuna, José y Enrique Payó, Elio Quibela, José Cepeda, Secundino Noseda,
José Trentini, Néstor Casabianca y Guillermo Scartasini.
Los primeros terrenos que ocupó la sede pertenecían a un señor
Pietranera, quien se los alquiló a los muchachos con la advertencia de
que un grupo de monjas francesas iba a edificar en el lugar el Colegio
Nuestra Señora del Calvario. Esa fue la primera cancha que se ubicó
sobre calle Salvador Caputto.
El reside es ese espacio hasta 1911, fecha en que hace incursión en la
entidad unionista Juan Guastavino, propietario del terreno donde en la
actualidad se encuentra la Universidad Nacional del Litoral. En esa
cancha están hasta 1927, cuando empiezan a trabajar para tener su lugar
propio.
Tiempos de Gloria
Oportunamente, en
1928 el Dr. Francisco Luis Anelo se compromete con el Banco territorial
para la compra de un terreno que se iba a destinar a campo de deporte y
que constituye el asentamiento final del club. La cancha queda
inaugurada el 28 de Abril de 1929 con el triunfo de Unión por 3 a 1
sobre la Federación Argentina de Fútbol Amateur.
En un principio, no era demasiada la infraestrutura dispuesta entre la
Avenida López y Planes, Presidente Perón, Bulevar Pellegrini y Cándido
Pujato. Sin embargo, poquito a poco comienza el despliegue deportivo de
esa casa originariamente futbolera. "Unión fue el que cobijó en 1953, de
la mano del Dr. Mario Iparraguirre, a mucha gente por que se busca al
socio 10000 y se llega a los 25000 socios". La demanda de
actividades se incrementa, y la oferta de recreación, no se hace
esperar.
1907:
Los catorce precursores
Otoño santafesino.
Los primeros síntomas de su comienzo lo daban las hojas blandamente
caídas sobre las veredas. En Santa Fe, precisamente en la calle
Catamarca 2652, el hogar de la Flia. Baragiola, se reunían
catorce ex-socios del desaparecido "Santa Fe Foot-ball club". Los
jóvenes presentes tenían esperanzas de crear, tras prolongadas
apreciaciones un nuevo club.
La intención de todos era competir en la Liga local formando un equipo a
través de ese pequeño club que pensaron en fundar. Y el 15 de abril
de 1907, bajo la arboleda del patio de los Baragiola se abrió el
acta de fundación del Club United, un nombre extranjero como los
tantos que figuraban en Buenos Aires y que en aquella época y por
influencia del futbol inglés estaba de moda. Después se eligió la
camiseta a bastones verticales de 7 cm con los colores rojo y blanco, en
homenaje al Club Alumni, aquel inolvidable equipo de los Hnos. Brown.
Pero la realidad de iniciar rápidamente la participación en los torneos
locales obligo a los jóvenes dirigentes a utilizar una camiseta blanca
con cuellos y puños negros, hasta que se confeccionaron las verdaderas.
Y poco tiempo después se toma otra resolución que fue la castellanizar
el nombre del Club y llamarlo para siempre Club Atlético Unión de
Santa Fe.
La sede fue una habitación de la casona de Calle Catamarca. La primera
cancha estuvo ubicada en el predio comprendido entre las calles Urquiza,
Suipacha, Francia, y Junín, que actualmente ocupa el colegio de Nuestra
Señora del Calvario.
Otoño Santafesino. Así nacía Unión. Los 14 nombre quedaran en la
historia rojiblanca. Los audaces precursores que jamás pensaron en
fundar la gran institución que es actualmente el glorioso: Unión. Esta
es la nómina: Federico Achembach, Antonio Baragiola, Primo Billordo,
Cayetano Bossi, Nestor A. Casabianca, José Cepeda, Guillermo Drenner,
Enrique Fayó, José Fayó, Pedro Gibella, Secundino Noceda, Belisario
Osuna, Guillermo Scartascini, y José Trentini. Fue nombrado
provisoriamente presidente a Don Guillermo Drenner hasta que se
conformara la primera Comisión Directiva.
1910: Los
primeros tiempos
Los primeros años
fueron muy difíciles, pero plenos de aventuras y entusiasmo. Cabía en
aquellos muchachos la única alternativa de jugar al futbol y de
divertirse sanamente mostrando la habilidad con una pelota. Pero en el
fondo había otra inquietud, que era el progreso vertiginoso al compás de
la ciudad. Para 1910 el primer presidente honorario rojiblanco, Don
Ricardo Reinhold decidió junto a los otros dirigentes trasladar la
cancha al predio comprendido entre las calles Bv Pellegrini, San
Jerónimo, Cándido Pujato y 9 de Julio, donde actualmente se levanta el
majestuoso edificio de la Universidad Nacional del Litoral. El alquiler
era de 30 pesos, una suma bastante elevada para aquella época.
De esa forma quedaron atrás gratos recuerdos de la primera cancha y la
primera sede. El primer gol de Unión en su historia conquistado en
1907 por Belisario Osuna frente a Rosario Central, la generosidad de
Don Ricardo Reinhold para sus jugadores que siempre les obsequiaba algún
regalo después de cada conquista importante.
1931: La época
de la Liga Santafesina
En 1931 se fundó
la Liga Santafesina de Fútbol. Y desde ese mismo año se concretó el
lanzamiento deportivo de Unión. Para esa época ya era una gran
institución y media ciudad simpatizaba por sus colores. Hasta que en
1932 se logra el primer campeonato liguista. Fue un año de
euforia deportiva de muy buenos jugadores. Aquel equipo formaba en la
mayoría de los partidos con: Lezcano; Gomez y Angelini; Chividini,
Caffarati y Pini; Noé, Wilde, Delfino Giménez, Galateo y Testi. Fue el
goleador Delfino Gimenez, apodado "Cabecita de Oro" con 32 goles
en 16 partidos disputados.
Y después se siguió jugando en la liga y obteniendo campeonatos hasta
1940 donde Unión logra dar el paso más importante de su carrera
deportiva: la inscripción en los registros de AFA de Segunda División
de Ascenso.
1940-65: La
Ardua lucha por el Ascenso
Dos años
inolvidables para el viejo y querido Unión: 1940, cuando orgulloso
optimismo se ingreso a primera "B", y 1966, la temporada en la que se
llego a la división privilegiada del fútbol argentino.
Fueron 26 años de lucha permanente. De éxitos y de fracasos. Con un
frondoso anecdotario de cosas lindas y feas. Centenares de jugadores y
de dirigentes la afrontaron desde un primerísimo plano; millares de
hinchas la siguieron en nuestro estadio o en las precarias canchas de
tantos modestos de la categoría.
No vamos a hacer aquí una historia. No alcanzarían las hojas de este
libro y fallaría la memoria dejando en el tintero a algunos que fueron
trascendentes. Pero luego de una conversación con el gran Natalio
Fejglson es el diccionario de Unión, en si privilegiada memoria quedaron
impresos hechos importantes e incluso los intranscendentes, hasta que
tuvimos que decirle ¡Basta! por que era cosa de no acabar.
Pero vamos ya a hilvanar recuerdos, llevados de la mano por ese gran
unionista de tanta memoria que hemos mencionado. Unión quiso seguir el
camino de N.O. Boys y Rosario Central, que ingresaron directamente a
primera, Fue un intento frustrado; AFA dijo no y Unión tuvo que jugar el
torneo de segunda de ascenso. Fue en 1940, cuando las posiciones finales
lo vieron ubicado en la octava posición. Aquel equipo formaba con
LEZCANO, RAFAGNELLO Y ZARATE; ROGELIO MIERES, SOLARI O HERNANDEZ Y
BONACCI; TOBKE, GERVÉ, VERGA, BOBADILLA Y JUAN ULRICH. También
alternaron el arquero CARLOS BOVO, PERUSINI, CANO ROBERTO COSSIO,
ASTRADA (un cordobés que jugaba en cualquiera de la dos puntas), MARIO
MILESI, LUGONES Y GASTALDO.
Se busco mejorar la performance y se reforzó convenientemente el
plantel, incorporándose nombres como los de los paraguayos Perez y
Marcial Barrios, además de Pablo Medina, Hernán López, Ruíz Díaz,
Segundo Díaz, etc. Se jugó un buen torneo y se estuvo entre los primeros
puestos.
Llegó 1943 y vino el turno de la famosa maquinita vicecampeona de Velez
Sarsfield. Aquel recordado equipo estuvo integrado por DIAZ, JUAN
ANGEL PEREZ Y MEDINA; HERNÁN LOPEZ Y JUAN GREGORIO PEREZ Y BONACCI;
GALINDO, VERGA, MARTINEZ BALLESTEOS Y RUIZ DIAZ. Fue nombre
frecuente en este equipo de Francisco Rodríguez, puntero de los dos
costados y fue también arquero quien durante tantos años se destaco como
dirigente: Lucas Vicente.
Aquel plantel se desmantelo en 1944 y siguieron años de campañas apenas
discretas hasta culminar en 1948 con una actuación realmente
desafortunada. Pero en 1949, Unión resulto la sensación del certamen y
el brillo de su campaña sólo fue empañado por aquella lamentable
"entrega" del árbitro MAXIMO AGUIRRE, contra Quilmes. Fueron Titulares
de aquel Unión: ROCHA; HUSSEIN Y PARRA; MIERES, BRATTINA Y LUENGO;
SANCHEZ, AVILA, MICCI, GRECO Y ACOSTA.
Y vamos a seguir recordando equipos, pues junto a los nombres que
citamos, irán conjugándose recuerdos de innumerables jornadas, de
inolvidables goles, de maravillosos triunfos, de dolorosas derrotas. No
debe olvidarse aquella alienación del 55, vicecampeona como la del 43:
NANZER; DI SANTO, PRESTIFILIPO, KARABA, BOSICH Y MIERES; MARZABAL,
REYES DIAZ, AVILA, RIVERO Y LUDUEÑA.
Y a no olvidar la campaña de 1959, donde Unión fue tercero con 40 puntos
y menos aun el inolvidable equipo del 66, que llevo a los rojiblancos a
la división privilegiada del fútbol argentino: TREMONTI, FIGUEROA Y
SAUCO, GOMEZ, COCCO Y CASAL, LUIS DIAZ, IGLESIAS, JULIO CESAR FERNANDEZ,
PEDRO MANSILLA Y ASENCIO; con el inolvidable "Pulpa" ECHAMENDI como
técnico. Fue durante la presidencia de MARCELO CASABIANCA, cuando los
Sres. ANGEL P. MALVICINO (actual presidente), ALEJANDRO ULLA y OSVALDO
KOPP, integraban la subcomisión de fútbol.
1966: El
primer Ascenso
Era la soñada
posibilidad luego de 25 años. 90 minutos para llegar a la locura del
campeonato. Un 26 de noviembre de 1966 la ciudad entera, como sucedió en
el 79, se fue convirtiendo desde la mañana en una verdadera hoguera
rojibanca. 18va fecha de la segunda rueda. Unión jugaba con Talleres y
ganando se clasificaba campeón.
Y por supuesto que nadie pensaba en otra cosa. A ninguno se le ocurrió
meditar sobre lo posibilidad de perder un punto. Por eso el festejo
anticipado. El recibimiento. La entrada de Tremonti, los papeles, la
gran fiesta, aunque ese primer tiempo haya quedado en blanco, aunque los
nervios ataran...
Pero hay que ganar. La consigna se transforma en un griterío infernal.
El aliento no tiene pausas. Unión es una tromba y el gol no llega. El
mundo parece que se viene abajo. Centro de Mario Zanabria por la
izquierda y a los 21 minutos de ese segundo tiempo el "Fantasma" Ruíz
que le mete el frentazo y la envía al fondo de la red.
Ya estaba todo dicho. El "país" al lado de la linea de cal para el
postrer festejo con los héroes, los automóviles convertidos en fantasmas
rojiblancos invadiendo el centro, las manifestaciones, las banderas y el
grito de ¡¡¡CAMPEONES!!! que retumba hasta las primeras horas del
día siguiente...
Jornada memorable. Para la historia rojiblanca, y también para aquellos
que fueron protagonistas, como el caso de Luis Ernesto Sauco Borges,
el "Negro" que llego de Nacional de Montevideo en el 66 y que después
haría de Unión y de nuestro Santa Fe, un poco la razón de existencia...
"... Estábamos concentrados en una quinta en Sauce Viejo, y ese sábado
cuando llegamos a Santa Fe, nos contaba, la ciudad estaba pintada de
rojo y blanco y el clima era de locura, nunca voy a olvidar el
recibimiento cuando entramos a la cancha. Fue algo tan especial que
cierro los ojos y parece que lo viviera nuevamente. Me acuerdo que el
primer tiempo jugamos atados por los nervios. En el segundo después del
que el Fantasma marcara el primer gol, lo pasamos por arriba... Y
después para que te voy a contar. Con decirte que nos quedamos en el
club y todos fuimos a parar a la pileta. Menos mal que a mi me tiraron
en la parte playa porque sino me ahogo, como le paso al Negro Piriz que
tuvieron que sacarlo entre tres. Para mi fue la alegría de mi vida..."
1968: El
segundo Ascenso
Lamentablemente no
se hicieron bien las cosas al año siguiente en primera, y Unión
descendió nuevamente, razón por la cual se volvieron a hacer los
esfuerzos, siempre con Marcelo Casabianca en la presidencia, para
volver lo antes posible, cosa que se consiguió en 1968.
Precisamente, el 8 de diciembre de ese año Unión consiguió una
gran victoria, por 3 a 0, ante Chicago en la última fecha de
reclasificación, alcanzando el quinto puesto con 20 puntos. Antes se
habían ubicados Quilmes, Atlanta, Gimnasia y Esgrima de La Plata y
Platense. El sexto puesto fue de Deportivo Morón, y todos lograron el
ascenso a Primera.
Recordar en aquel equipo a Juan Carlos Lapalma, "Pichón" Vitale,
Mario Zanabria, Figueroa, Sauco, Casal, Dusso, Ruiz, Cabrol, el "loco"
Mendoza, Scotta, Garzón, Cordero, Flores, Ramón Zanabria, Miño,
Villalba, Palacios y Pulsini, con la dirección técnica de Guillermo
Abbas.
1969: Lo mas
triste
En 1969 y 1970
Unión volvió a jugar en primera división. Pero ese primer año de la
década del '70 marcó el nuevo descenso y, posteriormente la desición de
desafiliarse para volver a la Liga y conseguir, a través de los viejos
regionales, la vuelta a Primera para jugar el ya desaparecido
Torneo Nacional, cosa que no se consiguió ni en 1971 ni en 1972.
1973:
Operativo Retorno
En 1973, la
gestión de la comisión directiva presidida por Super Manuel Corral
y que tenía, entre otros, a grandes dirigentes como Gerónimo Veglia,
hizo que Unión fuera nuevamente aceptado en la "B" y al año siguiente se
consiguió el nuevo retorno a Primera división. Carmelo Faraone
fue el director técnico de un equipo que logró acompañar a Témperley
después de ganar aquella recordada final ante Estudiantes de Buenos
Aires.
El partido debía jugarse en campo neutral, y la AFA dispuso que fuera en
Campana, a 70 kilómetros de Buenos Aires, lo cual motivó la airada
protesta de Corral y sus dirigentes. Sin embargo, el 14 de diciembre de
1974, el recordado gol de Hilario Bravi le dio a Unión la tercera
gran alegría.
1974: El
cuarto Ascenso
La historia
comenzó un 2 de enero de 1974. Ese miércoles de sol abrazador el
profesor Carlos Hurtado haciendo bajar más de 100 veces los escalones de
la tribuna al sofocado plantel, iniciaba un excepcional trabajo de
preparación física que culminaría ese inolvidable 14 de diciembre en
Campana cuando Hilario Bravi concretaba en la red, el sueño del
retorno a Primera División.
Era un año muy difícil por las características y las distintas etapas
que había que ir superando para llegar al objetivo del ascenso. De todas
maneras Unión cuenta con una buena base de jugadores que se amplía. Se
pone en marcha el objetivo. Comienza a trabajar Cesar Castagno, un
técnico que había sacado campeón a Central Córdoba y aunque no se
dispone del tiempo aceptable para la pre-temporada, se inicia con buen
auspicio el Torneo preparación.
Una sola derrota al final de la primera rueda con Temperley. Justamente
los celestes con Unión, Central Córdoba y Nueva Chicago son los
ganadores de la Zona Sur. Nuestro equipo finalizó segundo.
La lucha es dura. Le toca a la Copa Campeonato. Un certamen que aparece
como de relleno, pero que duplica las posibilidades si se consigue
clasificar. Se termina el ciclo Castagno y comienza el Faraone,
un técnico "ducho" y muy astuto en eso de sacar resultados.
El equipo termina cuarto en el torneo, pero los graves incidentes
que se producen en Alte Brown, nos quitan las posibilidades de que se
jueguen algunos encuentros definitorios por la Zona I en Santa Fe.
Nuevamente a "remar" contra la adversidad.
La primera batalla es con Temperley. El partido se juega en Rosario y es
empate. Sin embargo como el resto también igualan, todo sigue como al
comienzo. Llega después el turno de Central Córdoba y hay otro empate. Y
como si la tercera fuera la vencida, queda el rival mas duro: Nueva
Chicago en Mataderos. Copada por su gente, con todos los festejos por
anticipado...
Sin embargo Unión saca a relucir no solamente su fuerza y garra, sino
además fútbol y golea 4 a 0 a los locales ante el silencio y el
estupor de Mataderos... Ahora solo queda un cuadrangular. El más
difícil, pero la hazaña ya esta más cerca...
La AFA dice "Unión juega todos los partidos en Junín". Entonces hacia
esa ciudad bonaerense parte el plantel con todos los gastos que eso
significa, no solo para los consecuentes hinchas que parecen tener un
"bolsillo sin fondo" para no dejar de esta presentes.
Hay tres empates consecutivos. Con Estudiantes, con Lanús y con
Temperley. Sin embargo no alcanza. Tempeley se queda con el título y el
ascenso de categoría.
De todas maneras suben dos y hay que definir el Vicecampeonato. Se
continúa sin poder jugar en Santa Fe, pero tampoco en Rosario, y ni
siquiera en Buenos Aires. Por fin se deciden y se tiene que jugar en
cancha de Vila Dalmine. La consigna "hay que copar Campana..." se cumple
a medias. Nadie imaginaba la cantidad de gente que iba a llevar
Estudiantes.
Por eso todo se hizo complicado. Ganar en la cancha y también afuera. En
el aliento interminable. El que hizo temblar a Campana cuando el morocho
casildense Bravi, un puntero bajo y barbado, apareció por las
espaldas de los marcadores centrales y superando la salida de Landaburu.
El gol de la victoria que sirvió de prologo al festejo a la locura. La
de los estribillos, las bocinas y las banderas. La de la paciente espera
de la gente con la cancha iluminada hasta que después de la una de la
madrugada llegaron los jugadores, la de la vuelta olímpica o el paseo en
andas... 14 de diciembre; una fecha histórica para nuestra
entidad, de allí la indeclinable decisión de convertirse en uno de los
grandes de nuestro fútbol...
1975: La era
del "Toto"
Mes de Enero.
todavía con el espíritu conmovido por la gloria del fin alcanzado.
todavía con las imágenes de Bravi definiendo una excepcional jugada de
Jacinto Luque... y después el retorno de quienes habían logrado consumar
la gran hazaña, de Silguero, de Batocletti, Barro, Sacconi, Ramón
Zanabria, Luque, Garello, Valencia, Fredes.., y casi de inmediato el
viaje de Batocletti a México y luego el silencio... Un Silencio que era
el prólogo de lo que fue luego LA REVOLUCION TOTAL para el fútbol
de Santa Fe...
Primero el técnico. Era el primer paso. Lo inevitable. Desfile de
nombres y después la conmoción... Juan Carlos Lorenzo. La bomba
no solo conmueve el ámbito partidario, sino a toda la ciudad.
En esa oportunidad, Julio Baldi, uno de los responsables del
fútbol en la entidad señalaba en un matutino local "...estamos
convencidos de que no había mas remedio que formar un equipo para no
pasar los mismos problemas que padecimos en oportunidades anteriores,
que estuvimos en primera. Hicimos cálculos, nos fuimos convencidos que
llegó un momento en que dijimos, vamos a hacer las cosas a lo grande y
nos largamos..."
Y la explicación era simple. "Jugando en primera B", decía Baldi,
tuvimos una millonada de déficit. Entonces, dijimos, vamos a mover
millones, pero para producir un gran impacto en Primera "A", para lograr
buenos y excelentes resultados. La gente se entusiasmo y los recursos
extraordinarios que se están obteniendo son impresionantes..."
Lorenzo y todo su show. De Europa a Santa Fe. Del rojiblanco del
Atlético Madrid a los mismos colores de Unión. Campeón en 1972 con San
Lorenzo y campeón en 1973 con Atlético Madrid. Lorenzo con todo lo que
significa la constelación de estrellas que llevó a Suñé, Marchetti,
Mastrángelo, Jauregui, Bottaniz, Tojo, Marasco, Gatti, Espósito, Cocco...
Lorenzo en la línea de cal, Hugo Gatti en la raya del área
grande. Fue la gran inversión que movió muchos pesos y fabricó
resultados. El padrón de socios fue creciendo paulatinamente y Unión se
convirtió en el "boom" futbolístico del año. Es que a partir de
aquella primera fecha con Atlanta, Unión comenzó producir resultados y
actuaciones futbolística de excepción. Ya se había entrado en la
consideración general. En la quinta fecha 10 puntos sobre 10 y
era el único puntero del certamen, jugadores, propietarios de una
velocidad mental que le permitía resolver siempre con el recuso mas
simple, dotados de una madurez y una personalidad con temperamento que
provocó enseguida el contagio del resto, fueron conformando un equipo
con una capacidad para sumar resultados, que fue justamente lo que
determino una de las grandes campañas de nuestra entidad en los
certámenes afistas.
Pero lo importante no fue solo a nivel futbolístico propiamente dicho,
sino lo que esto a su vez provocó en el orden institucional. El
unionista se sintió motivado como nunca, el estadio fue un lleno
permanente y Unión comenzó a entrar por la puerta grande del fútbol
argentino.
Los riesgos del descenso quedaron en el olvido, iniciadores un período
de estabilidad, que definitivamente se convirtió en prólogo de años de
triunfos y grandes hazañas como las que culminaron con el
subcampeonato del ´79.
1976: La
reiteración del Exito
Se había ido el
Toto Lorenzo pero quedaba su mística futbolística a través de las
facultades de Urben José Farías, un técnico traído de Europa con todos
los conocimientos adquiridos en el viejo mundo.
Se había ido Gatti, Suñe, Mastrángelo, Cocco, Espósito, pero llegaban
José "Perico" Perez, el "Cordero" Telch, Moreno, Bongiovani, Palmieri
y el retorno del "Huevo" Garello. Además quedaban Trullet,
Merlo, Marchetti, Bianchini, Trossero, Tojo, Bottaniz y Marasco.
Así formó otro gran equipo. Con el mismo equilibrio y la misma
mentalidad ganadora del año anterior. Con ese funcionamiento adecuado
para la lucha, para la sorpresa, para extraer resultados en cualquier
terreno, aún en menos propicio. Y como en la era del "Toto" este nuevo
Unión de grandes jugadores comenzó a forjar una extraordinaria campaña.
Si bien no estaba Suñe para comandar el medio campo, Telch administraba
a través de sus piernas fibrosas todo el fútbol rojiblanco. Si bien no
estaba la potencia de Cocco, quedaba el vigor y los goles de Marchetti.
Si bien la velocidad de Mastrángelo se había trasladado a la Boca, la
intuición de Moreno y los piques avasallantes de Trossero quedaron en la
Avenida López y Planes.
De esta manera, con la experiencia de Pérez, la regularidad de Silguero,
Trullet, Merlo, Bottaniz; el oficio de Bianchini, Telch, Bongiovanni,
Marchetti y el olfato goleador de Moreno, Trossero, Garello, y después
Casaccio; se amalgamó la estructura de un gran equipo y continuó la
vigencia de esa mentalidad ganadora que había depositado en sus
dirigidos el infalible Lorenzo.
De allí que el Torneo Metropolitano se cumpliera una excelente
campaña clasificándose en la zona respectiva y ocupando el cuarto
puesto en el Torneo Campeonato... la misma posición que ocupara el gran
equipo del "Toto" en 1975... la misma personalidad pero con un juego más
ofensivo, más profundo que supo darle Alberto Violi, cuando
Farías decidió regresar a Europa a mitad de campeonato.
Luego el Nacional. Y allí sí el gran equipo que sorprendió a todos, con
un Trossero y un Marchetti conformando una dupla imparable. Se terminó
segundo en la Zona clasificatoria y se fue a jugar a Córdoba con
el "Boom" del año: el temible Talleres. Y se perdió incuestionablemente.
Y al no existir la posibilidad de la revancha en Santa Fe se esfumó un
año de grandes éxitos, de triunfos inolvidables y de la consagración de
algunos jugadores, como Marchetti, que fue el goleador del año en el
fútbol argentino; como Trossero que también hizo muchos goles y vulnero
con sus electrizantes piques a todas las defensas; como Bottaniz, con
una marca impecable y una proyección con mucha potencia.
1976 terminó siendo un gran año para Unión, comparándolo con el
año anterior diríamos que se quiso seguir con la misma mística pero al
final Violi le dio otro funcionamiento, aprovechando el talento de Telch
y la vocación ofensiva de Marchetti y Trossero. Pero al igual que el año
anterior Unión estuvo entre los grandes, peleando partido tras partido
la posibilidad de llegar a conquistar el campeonato...
1977: Los
primeros Riesgos
La crisis
económica que vivían las instituciones del país comenzó a acrecentarse a
partir de ese año. Entonces, ante esa difícil perspectiva, Unión adoptó
una política conservadora, tratando de mantener el mismo plantel y
buscando reiterar otra buena campaña.
Pero sobre el cierre del libro de pases se vendió a Marchetti, y se
trajo a Carlos María García Cambón, el hombre de Boca Juniors. Además se
fueron Palmieri, Silguero, Bongiovani, Valdivia y Garello. En reemplazo
de ellos llegaron Agustín Irusta, Olivera y Alí de Comodoro
Rivadavia, José María Martínez del exterior. El Director Técnico fue
Oscar Cadars.
En síntesis, la ida de Marchetti resquebrajo la estructura rojiblanca,
que en ningún momento del año pudo solucionar García Cambón, un hombre
que estuvo siempre lesionado. Pero si bien el equipo quiso mantener una
filosofía definida, que venía arrastrando de los años anteriores, el
equipo nunca llegó a estar bien parado en la cancha y además la suerte
se colocó en la vereda de enfrente, porque jamás transitó por la senda
rojiblanca.
Se perdieron puntos imposibles al comienzo del campeonato y promediando
la segunda rueda surgió la sombra del descenso. No era un riesgo que
estaba en los planes de Unión, más aún después de la política que habían
establecido los dirigentes en 1974, cuando se ganó el último ascenso.
Pero el riesgo estaba allí, presente, amenazante. Si mirábamos la tabla
en aquella oportunidad nos dábamos cuenta que salvo cinco o seis equipos
que luchaban por el campeonato, los demás, o sea el 70 por ciento de los
participantes, corrían el riesgo del descenso.
Por eso se hizo un campeonato duro, nerviosamente jugado, tratando de
conquistar el punto salvador. De nada servía la experiencia de Telch de
nada los electrizantes goles de Trossero, de nada la regularidad de
Merlo, Bottaniz o el chico Hugo López. Unión se reflejaba en el espejo
de la incertidumbre y había que transformar de alguna manera esa imagen
desalentadora. Llegó Roberto Ferreiro, le dio más convicción al
equipo, le renovó el estado de animo y poco a poco se logró resurgir.
Los triunfos trascendentes frente a Lanús y Ferrocarril Oeste en Buenos
Aires le otorgaron al equipo el derecho a mantener la categoría y
terminar, en la última fecha, en el décimo lugar.
En definitiva, 1977, fue un año de riesgos que fueron superados
en el momento justo. Un llamado de atención a los dirigentes para que en
los futuros campeonatos no surja nuevamente este problema acuciante que,
en ese año, por distintas razones, amenazó seriamente la estructura
rojiblanca.
Así se despidió el año. Después de un Metropolitano muy accidental, y un
Torneo Nacional sin demasiadas pretensiones donde se le dio
oportunidades a los juveniles de las inferiores. Un año superado con
sacrificio y que sirvió de experiencia a todos, tanto a los dirigentes,
como jugadores y simpatizantes rojiblancos.
1978: El año de
la Revolución Futbolística
Había empezado el
año 1978 con un plantel renovado y un técnico con las intenciones sacar
resultados y mantener el equipo en una posición expectante en la tabla
de posiciones. Pero el Señor Ignomiriello resultó muy apático en la
formación del equipo y en su búsqueda de conformar una estructura
sólida, llegó a mostrar a un equipo decididamente especulador y sin la
motivación que necesita el hincha para recibir la posibilidad de un buen
espectáculo. Al principio todo comenzó bien, con triunfos y alegrías.
Pero siempre quedaba ese resquicio de saber que faltaba algo, Como si a
un pintor, después de crear su obra la faltara color para darle vida y
no lo encontrara. Entonces, con el correr de los partidos, la imagen
ganadora se fue desdibujando, y en la apertura del mundial nos
encontrábamos con un equipo moralmente y futbolísticamente
resquebrajado.
Y el Metropolitano reinició su marcha y Unión seguía con los mismos
problemas fueron pocas fechas más y antes la posibilidad de no poder
hacer el resurgir el equipo, se toma la decisión de un cambió de timón.
El hombre elegido fue Reinaldo Volken, quien trabajaba con las
decisiones inferiores y que en años anteriores había tomado
transitoriamente la dirección del primer equipo.
Y así fue que de un partido a toro sed produce la revolución. Aquel
debut frente a Colon en el clásico fue realmente extraordinario. Un
domingo de fútbol, con hombres que demostraron tener un amplio
conocimiento del estilo que deseaba el nuevo técnico: un estilo
futbolístico que no tenía secretos pero que representaba la totalidad
del fútbol, con pressing, toque, desmarque y gol.
Poco a poco el equipo se fue amalgamando y al mismo tiempo creyendo en
la nueva filosofía. No era necesario de representar un solo papel, sino
que todos interpretaban el rol principal. Ya no esta el gol de Trossero
(vendido a Francia) pero esta el talento de Telch, la movilidad
de Giachelo, el despliegue de Ribecca, el temperamento de
Pitarch, la velocidad de Alí, la habilidad de Arroyo,
la sobriedad de una defensa que parecía enexpunable. El tiempo, artífice
del destino de los hombres, también tendría su gran importancia en el
futuro de éste equipo.
El Campeonato comenzaba su segunda vuelta. Unión ya era un equipo
definido, un equipo temido, un equipo moralmente ganador. De pronto,
ante la irregularidades de los rivales que disputaban la punta de la
tabla, Unión se da cuenta que puede ascender muy cerca de ellos. Y
fechas más, Boca se empieza desinflar, Quilmes a cansar, y Unión a
comprender que, con un esfuerzo más se podía dar la alternativa de
pelear. Mientras tanto, se logran triunfos extraordinarios como
ser, el 5 a 0 a River, el 1 a 0 a Racing en Avellaneda, el 1 a 0 a Velez
en el Amalfitani. Nadie podía derrotar a Unión y el equipo ascendía mas,
cada vez se aferraba más a una ilusión.
Se llega a un final de bandera verde, como las carreras de caballos,
cuerpo a cuerpo con Quilmes y Boca. Pero en los cien metros finales le
tocó quedarse en el tercer puesto y arribar así, a dos puntos del
Subcampeón. Quizás, si la carrera duraba cien metros más, Unión se
quedaba con la corona, porque era quien venía mas entero, pero
lamentablemente había empezado de abajo y le faltó el último esfuerzo, o
mejor dicho no tuvo tiempo darlo de darlo...
Y el Premio fue para Quilmes, pero el gran aplauso fue para Unión,
por todo lo que representó para nuestro futbol y por esa transformación
que al término del campeonato mundial nadie imaginaba. Todavía quedaba
la esperanza de tomarse la revancha en el Nacional.
Cuando comienza el nuevo campeonato, o sea el que todos conocemos como
Nacional, Unión se nuestra con una estructura sólida pero con un
funcionamiento a media máquina. Pero mantiene su imbatibilidad, y
continúa manteniéndose firme en el primer puesto de su zona. Después de
veinticinco fechas sin conocer la derrota es vencido por
Patronato de Paraná. Pero el resultado adverso en el significado de un
simple accidente, porque el equipo sigue bien consolidado y más aún
cuando se decide trabajar a toda máquina. Se gana de ésta forma la zona
y el derecho de participar en los cuartos de final. El rival es Racing,
una institución obligada por su público a lograr el campeonato. Pero
Racing lamentablemente, debe enfrenter al verdadero Unión, ese Unión que
con toda comodidad había vencido a River 5 a 0. Y en Avellaneda se logra
u triunfo resonante, y en Santa Fe se reitera la superioridad del equipo
rojiblanco. Es que Unión ya no era una promesa, sino que se había
transformado en una concreta realidad.
El turno de las semifinales hace Unión y River se enfrenten entre sí. En
los cálculos previos no había mucha diferencia, tampoco en las
estadística. Pero en el primer partido jugado en Santa Fe donde Unión
pierde en varias oportunidades el gol, llega sobre el final un accidente
que transforma el 0 a 0 en una triste derrota. Todo parecía que en el
Monumental, River lo aplastaría a Unión, pero nuevamente la garra, el
talento y el estilo futbolístico del equipo revolucionario vuelve a
resurgir. Y River debe sufrir para ser finalista, porque sobre el final
del partido casi se da el gran milagro de ganar aunque la suerte no
ayudó a ese Unión tan valiente y aguerrido.
1979: UNIÓN
Sub-Campeón
La primera etapa:
Aquella noche del
miércoles, todavía es refrescada en cada momento por los simpatizantes
unionistas. Era precisamente cuando comenzaba a disputarse los cuartos
de final y se esperaba la visita de Talleres de Córdoba. Era solamente
tres días de aquella clasificación lograda con desesperación. Era el
inicio de la etapa mas difícil del torneo, en un diciembre agobiante.
Aquel miércoles, minutos antes de las 21 horas, ingresaron los equipos a
la cancha recibidos jubilosamente por sus hinchadas. Unión con su
tradicional camiseta rojiblanca y la esperanza de cumplir un buen papel
en los cuartos de finales. Talleres, con su divisa albiazul y el
impostergable compromiso con todo el país de alcanzar el campeonato. Y
también estaba el árbitro, los fotógrafos, y la gente ahogada en las
tribunas, pero anhelante. Nadie, absolutamente nadie de quienes
observaban el partido presagiaban el desarrollo del mismo. Solamente los
jugadores de Unión, y su cuerpo técnico creían mas allá de sus propias
fuerzas, de sus reiteradas limitaciones. Ni siquiera Talleres creía en
Unión. Y por eso la solución estaba en un empate. Y el equipo rojiblanco,
el modesto grupo de jugadores y amigos, el que supera sus falencias con
una impecable disciplina táctica, hizo desnudar durante noventa minutos
la nerviosidad del equipo cordobés y al mismo tiempo vislumbrar grandes
esperanzas en el futuro inmediato. Porque Unión borró de la cancha a la
Vedette y protagonizó uno de los mejores partidos del campeonato. Un
tres a cero lapidario para las intenciones cordobesas y más allá del
halago la posibilidad de ser semifinalista. Lo que fue el partido no es
necesario analizarlo. Solo interesa decir que Unión jugó y goleó y que
Talleres resignó en la Av. López Y Planes un año más de pretensiones.
Quizás allí aprendió el equipó de la docta, que los errores que se
cometen son los que maduran las grandes experiencias. La agobiante noche
del miércoles quedo atrás, después de que el simpatizante unionista
invadiera la ciudad de euforia y se embriagara de felicidad. El gran
triunfo marcaba la gran oportunidad de arribar a las finales del
Nacional, porque el estado de ánimo era inmenso y la motivación que
reinaba en los jugadores y su hinchada era incalculable. Así despertó
Santa Fe el jueves de Diciembre. Con el rostro alegre, con las calles
desgastadas de bocinazos, de goles y de alegría. Unión había ganado y
goleado al promocionado Talleres. La gloria estaba más cerca. Pero llegó
la revancha, al próximo domingo en un estadio cubierto de esperanzas y
de duda. Más allá del fanatismo de los cordobeses y de la fe (casi
perdida) hacia su equipo, nadie creía en la posibilidad e golear a Unión
y clasificarse. La empresa era muy difícil, por eso después de que
ingresaron los equipos y fueron recibidos por sus hinchadas, surgió en
el estadio un profundo silencio. Los nervios y la ansiedad también
disputaban su partido. El sol cordobés alumbraba con fuerza después de
una fuerte lluvia caída durante la noche anterior. Los equipos jugaban
su futuro. El de Talleres era más crítico que el de Unión. El público
seguía con nerviosas atención cada jugada. Y hasta los treinta minutos
Unión había manejado el partido a su medida, apareció el gran Talleres
que en quince minutos finales dio la emoción que el estadio necesitaba,
dos goles y un penal malogrado y la posibilidad de alcanzar la victoria
y los goles necesarios. por eso el segundo tiempo estuvo rodeado de
tensión. Por eso los jugadores locales se olvidaron de jugar al fútbol
para buscar el gol a través de cualquier escusa o de cualquier duda del
arbitro. Pero el hombre de negro fue implacable y sepultó las ambiciosas
esperanzas El final quedará grabado en la historia del fútbol argentina.
Por un lado por la euforia rojiblanca. Por el otro lado, el lamentable
episodio que protagonizaron dirigentes y jugadores de Talleres al
agredir salvajemente al señor Carlos Espósito. Pero eso quedará en los
anales del Tribunal de penas. A nosotros nos importaba lo otro. La
clasificación y la ilusión de ser finalista. Así fue como el sol se
despidió del Chateau Carreras y dejó que las sombras fueran testigos del
martirio cordobés. Pero lo trascendente es que ese mismo sol se fue a
Tucumán, para seguir compartiendo la alegría rojiblanca.
La segunda etapa:
Y desde Córdoba
hubo que tomar rumbo al Jardín de la República. La hermosa capital
tucumana sería testigo tres días más tarde de otra resonante victoria
rojiblanca. Otra vez la lluvias como elemento aleatorio. Otra vez el
grupo humano de jugándose otra partida. La convicción de no tener que
perder, de tratar de arribar a un empate, a través del sacrificio, de
pulmones inflados, de piernas fuertes. Unión quería llegar a la final,
más aún después de haber destronado de su falso pedestal a Talleres.
Pero Atlético era un equipo duro, homogéneo, capaz de amargar la vida a
cualquiera. Y bajo otra llovizna tucumana empezó el otro desafío con el
tiempo, el cansancio y la historia del futbol santafesino. Hubo que
aguantar los primeros minutos, esperando a un Atlético avasallante. Pero
el partido mostraba un aguerrido bloque de camisetas rojiblancas y el
local resignó su suerte a los pocos minutos. Y después el zarpazo de
Unión ante un tiro libre de Regenhardt y la embestida de Alí. Entonces
no solo se iba empatando, sino también ganando. Por eso había que
aguantar más que antes, al adversario, a la lluvia, a la gritería del
público. Así hasta minutos antes de finalizar el partido, hasta que
Pitarch clavara otras estocada en el orgullo tucumano. Y las esperanzas
de los locales se derrumban, y la ilusión de Unión que crece como un
torrente cordillerano en época de deshielos. Al próximo domingo otra
fiesta de fútbol santafesina. Nuevamente Atlético a jugar su partido de
compromiso y a esperar de algún milagro. Unión motivado, agrandado,
audaz, salió a apabullarlo de entrada. Y así fue que a los pocos minutos
ya había logrado el gol de la tranquilidad. Entonces sí comenzó la
fiesta de la tribuna, que luego se traslado al corazón de la ciudad.
Toda la tarde vestida con los colores rojo y blanco. toda la alegría de
una familia se estaba dando cuenta recién en ese preciso momento de la
dimensión de ese Unión pequeño, modesto, de ese Unión que se aferraba
más a la posibilidad del campeonato. Santa Fe seguía viviendo su fiesta.
Los tucumanos ya se habían resignado. La hinchada quería goles para
alimentar su alegría. Por eso no extrañó ese bombazo inolvidable de
Mazzoni para ofrendárselo a su hinchada y enarbolar la victoria en el
lugar más alto de la vida unionista. El fútbol de siempre, como siempre,
llenaba otra vez de alegría los rostros de la gente. El fútbol de unión,
en homenaje a una ciudad que siempre esperó ansiosa una oportunidad como
esta, la de jugar por primera vez una final en los campeonatos afistas.
La tercera etapa:
Y llego la tercera
etapa. La decisiva. La que todos esperaban y que quince días antes nadie
creía. Los titulares de los mas importantes diarios del país expresaban
lo siguiente "UNION - RIVER la primera final en Santa Fe". Unión: Quién
diría que un modesto equipo iba a llegar tan lejos?. Pero es que Unión
no creyó en las condiciones que supieron imponer los periodistas. Unión
no supo guardar respeto por nadie, como así tampoco el contrario se lo
guardaba a él. Por eso, por menos preciarlo, Talleres quedó en el
camino. Por eso, por olvidarse de su estilo y copiar otro también quedo
en el camino Atlético. Ninguno de los dos tuvieron la personalidad
necesaria. Unión sí, porque creyó en todo momento en sus propias
fuerzas, porque fue consciente en todo momento de sus propias
limitaciones. Y porque a ese equipo le sobró inteligencia como para
corregir a tiempo sus errores y explotar sus virtudes al máximo. Por
todo lo vivido, por todo lo luchado, estuvo en la final De River, no
podemos decir nada nuevo. tan solo expresar que era el mejor equipo del
país, con las mejores posibilidades. Pero vino a Santa Fe a jugar de
contragolpe, a buscar un cero a cero que le diera tranquilidad en la
revancha. En Santa fe, en una noche agobiante y muy parecida a la vivida
frente a Talleres, se escribió la historia de la primera final. El
resultado fue un accidente. Debió ser de Unión pero el destino quiso que
sobre la hora River encontrara su empate. Quizás la suerte esta vez no
estuvo del lado de Unión, pero sobraron ganas, pulmones, y toda la
alegría que demostró antes, durante y después la familia rojiblanca.
Porque más allá del resultado se había visto por primera vez una final
de fútbol en esta cordial ciudad santafesina. Y eso ya es demasiado
halago, aunque no se haya podido lograr el triunfo anhelado por todos.
De la segunda final queda ese sabor amargo de un campeonato regalado que
mostró la hinchada millonaria. Por que todo Bs As fue a presenciar la
gran fiesta del fútbol del equipo de Labruna y los goles de Passarella,
Luque, Alonso; y se quedó asistiendo en el más profundo silencio, al
esfuerzo de Unión en tratar de quebrar el cero a cero y llevarse el
campeonato para Santa Fe....Y si realmente falto muy poco, si en verdad
Unión lo merecía mas que River, eso queda en las estadísticas. Sólo nos
quedará grabado a nosotros la euforia de una ciudad que vivió su época
mas gloriosa, nos quedará el recuerdo de ese fantástico grupo humano que
cooperativizo todos sus esfuerzos para llegar mas lejos que ninguno,
para dar la alegría sin precedentes al fútbol santafecino. La gran noche
frente a Talleres, las increíbles tardes en Jujuy, en Córdoba. la
nostálgica tarde en Tucumán y la ingrata ceremonia nocturna frente a
River, todas esas etapas, mas la de ese domingo en víspera de Navidad,
allá en el monumental, sirven para engrandecer al rica historia
unionosta. No alcanzo para ser campeones. Pero sí alcanzó para la
gloria, para tocar el cielo con las manos. Y de eso, ni los jugadores,
ni los dirigentes, ni toda la familia rojiblanca, se olvidará jamás.
¡UNIÓN SUBCAMPEON
1979!
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1989: El
cuarto Ascenso
El cuarto ascenso
es más reciente y, por lo tanto, muy fresco en la memoria de todos los
unionistas. Fue en el Glorioso mes de Julio de 1989 y, nada menos, que
ganándole la final a su "clásico" rival, Colón de Santa Fe, con
dos victorias que quedaron grabadas para siempre en el sentimiento de
los tatengues: 2 a 0 en el Centenario, con goles del "Potro" Echaníz
y el querido "negro" Altamirano, y 1 a 0 en la Avenida con un
golazo de Leonardo Carol Madelón de tiro libre sobre el arco de
"La Bomba". Aquel equipo fue armado por Violi, a quien lo sucedió
Humberto Zuccarelli que tenía, como ayudante de campo a Carlos
Trullet. Tenía, entre otros, Tognarelli, Altamirano, Tomé, Mauri,
Humoller, Gustavo Brandt, Carlos González, Passucci, Rabuñal, Madelón,
Castro, Echaniz y Dante Fernández.
1996: El
último Ascenso
El año 1996
significó no solo la consolidación de Unión como la INSTITUCION más
importante de la ciudad, sino que se logró el tan ansiado Ascenso pero
como un verdadero club de fútbol: con pibes de la cantera. Este fue el
gusto especial que tuvo este ascenso, tan festejado como en 1989 cuando
Unión derrotó a Colón contundentemente en las dos finales. Algunos se
animaban a decir que este ascenso se festejó mas..., y puede ser.
En un momento duro para la institución y en una coherente medida se
decidió darle la oportunidad a los verdaderos hinchas de Unión, a los
jugadores de las inferiores. Y tuvimos que pasar por muchos problemas,
se pagó ese derecho de piso, Unión comenzaba el Apertura del Nacional
"B" con tres derrotas consecutivas. Precisamente cuando Unión en la
tercera fecha perdió contra Central Córdoba en Rosario se produce un
hito: La hinchada de Unión (cuando no) despedía a sus jugadores como si
ésta hubiera sido la tercera victoria consecutiva.
Allí comenzó este romance. La gente se volcó masivamente a la cancha por
que sabía que los pibes daban el alma, dejaban la vida detrás de cada
pelota. No importaban derrotas, empates ni triunfos: la hinchada siempre
despedía al equipo con una ovación impresionante que a muchos nos hacía
soñar con el ascenso.
Así paso el Apertura con algunos goles del "galgo" Perezlindo,
Osorio, "Pocholo", Darío Cabrol, "Patita" Mazzoni y muchos más.
En el comienzo del Clausura Unión encontró un "loco" sueño hecho
realidad, volvió José Luis Marzo, el querido "loco", el de los
golazos inexplicables, el que todo lo hacía fácil, el que se metió el
estadio en el bolsillo, el que lloró cuando logró el ascenso, el
hincha, el "loco".
Y todo empezó a tomar forma, fuimos paso por paso, saltando rivales y en
la última fecha del clausura, cuando allá en Mendoza ibamos empatando y
no clasificabamos el octogonal apareció otro "hincha" de Unión, el
incansable Sebastián Clotet. Con un gol agónico, gritado con toda
la fuerza, Unión entraba al octogonal.
Una contundencia
impresionante
En el Octogonal
Unión mató a los rivales, los aniquiló, ganando 5 de los 6 partidos, con
una sola derrota y lo que más vale: Sin ninguna ventaja deportiva.
Unión la peleó con lo que mejor hace, jugar al fútbol.
Primero fue Godoy Cruz el que lo sufrió. Unión le ganó 3 a 0 de
local y 3 a 1 de visitante con cerca de 4500 hinchas que
acompañaron al equipo en Mendoza.
Godoy Cruz..., Aniquilado.
Luego fue el turno de Talleres de Córdoba. Unión le ganó 3 a 1 de
local y 3 a 1 de visitante. El número de hinchas que Unión llevó
a Córdoba fueron cercanos a los 9000. Y no le tuvimos miedo al
Chateau, no volvimos llorando...
Talleres de Córdoba..., Aniquilado.
Y por último le toco a Instituto, con la misma filosofía de Unión, con
pibes de las inferiores peleaba el ascenso. Pero tuvo que venir acá,
Unión otra vez aniquilando equipos y le ganó con un contundente 3 a 1.
Luego vino la final, otra vez en Córdoba cerca de 7000 hinchas
santafesinos en esa verdadera caldera que era la cancha de Instituto,
con mucha gente afuera con su entrada que no pudo ingresar a la cancha,
Unión le dió el toque final al milagro. Esa noche perdió 1 a 0, pero no
le alcanzo a Instituto. Y esta vez tampoco nos volvimos llorando de
Córdoba. Volvimos CAMPEONES!!!.
Esa noche Santa Fe vivió una fiesta impresionante, sólo comparable con
la alegría que nos daba en "Negro" Monzón con sus títulos. Nunca hubo
una fiesta así, nunca la habrá, hasta que Unión salga Campeón en la
Primera "A".
Unión esa noche alineó con:
Maciel; Castro, Magnín y Pereyra; Lautaro Trullet, Mazzoni, Mendoza y
Clotet; Bezombe y Cabrol; Marzo. Luego entraron Sanchez por Cabrol,
Zavagno por Pereyra y Oggioni por Bezombe.
¡UNION CAMPEON 1996!
(Texto extraido de
TATENGUES .COM)
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